
Entrevistamos a la Dra. Inés Moreno González, líder de uno de los Proyectos galardonados en la 2ª edición de las Ayudas a la Investigación Científica de Fundación La Colmena . Desde la Universidad de Málaga, la Dra. Moreno lidera un proyecto innovador centrado en el estudio de las tauopatías, como la enfermedad de Alzheimer, explorando cómo la modificación del plasma sanguíneo con albúmina puede influir en la progresión de la enfermedad.
A través de un enfoque experimental que analiza cómo la proteína tau presente en la sangre puede influir en el desarrollo de la enfermedad en el cerebro, su investigación busca abrir nuevas vías hacia estrategias terapéuticas más eficaces. Conoce en esta entrevista su trayectoria, el impacto esperado de su proyecto y su visión sobre el papel de la ciencia y la divulgación en nuestra sociedad.
1. ¿Qué te llevó a dedicarte al mundo de la investigación científica?
Siempre quise dedicarme a algo que tuviera repercusión en la sociedad, poder aportar, en mi caso, para que hubiera una mejor calidad de vida, especialmente pensando en salud. Siempre pensé que, aunque me gustaba la medicina por aquello de curar a las personas, quería serla que “inventara la pastilla” más que la que la administraba. Eso me llevó ala investigación en el campo de la biomedicina.
2. ¿Qué áreas de la ciencia o la investigación te apasionan más y qué proyectos destacas de tu trayectoria hasta ahora?
Los proyectos que más me gustan son los traslacionales. Si bien es cierto que en el laboratorio realizamos estudios preclínicos, no en humanos, nuestros resultados(si funcionan, claro) se pueden trasladar a los pacientes. Trabajamos tanto en analizar diferentes factores de riesgo que predisponen a las personas al desarrollo de demencia como al desarrollo y estudio preclínico de potenciales terapias para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer. Pienso que mi trabajo, aunque no sea de forma inmediata, tendrá de alguna forma un efecto positivo en los pacientes.
3. ¿Podrías explicarnos en qué consiste el proyecto que has presentado y que impacto esperas que pueda generar en la lucha contra el alzhéimer?
El proyecto propone profundizar en el estudio del potencial papel patogénico de los agregados amiloides circulantes en sangre en tauopatías como la enfermedad de Alzheimer. Nuestros estudios previos han mostrado que las transfusiones sanguíneas pueden reducir la carga amiloide y ralentizar la progresión de la enfermedad en modelos. Dado que la albúmina posee propiedades antiinflamatorias y puede prevenir la agregación, proponemos explorar su potencial terapéutico para mejorar la función cognitiva.
4. Sabemos que en los proyectos de investigación los esfuerzos suelen ser colectivos. ¿Puedes contarnos un poco sobre el equipo o grupo de investigación con el que trabajarás en este proyecto?
Pertenezco al grupo de investigación NeuroAD liderado por la Dra. Antonia Gutiérrez en la Universidad de Málaga. En él, existen varias líneas de investigación sobre la neuropatología de la enfermedad de Alzheimer. Yo lidero un pequeño grupo de investigadores enfocados en el desarrollo de terapias contra el Alzheimer, así como el análisis de diferentes factores de riesgo. Este proyecto se inició hace muchos años, desde que trabajaba en la Universidad de Texas, en Houston, donde comenzamos el desarrollo de terapias relacionadas con la sangre. Parte de los resultados previos los realizamos en colaboración con la Dra. Claudia Duran Aniotz, profesora de la Universidad Adolfo Ibáñez de Chile. Ahora, en este trabajo trabajan directamente una investigadora postdoctoral, Laura Vegas, y un estudiante predoctoral, Jesús García, un investigador excelente que realizará el desarrollo experimental. Estoy rodeada de un equipo maravilloso.
5. ¿Qué crees que la sociedad debería entender sobre el papel de la investigación científica y cómo la divulgación contribuye a ese entendimiento?
La investigación científica debería verse como un servicio que realizamos para la sociedad, ayudamos al avance y la innovación, en este caso de la biomedicina. Sin investigación no hay innovación, ni desarrollo tecnológico, ni generación de nuevo conocimiento. Es un pilar para el avance de la sociedad en general. La divulgación científica la veo como una obligación del investigador y un deber con y para la sociedad. Si generamos conocimiento pero no se difunde, no sirve. Debemos, además, implicara la sociedad en nuestra actividad, hacerles partícipes.
6. Además de tu trabajo en la ciencia, ¿Qué otras actividades o aficiones disfrutas en tu tiempo libre? ¿Hay algo que te ayude a desconectar o a recargar energías para seguir con tus proyectos?
He de reconocer que soy bastante trabajadora y suelo desconectar poco. Soy de esas alas que no le pesan los lunes porque me gusta mi trabajo. Supongo que la vocación por lo que hago me hace estar implicada constantemente en mi tarea. Pero sí, hago otras cosas e intento desconectar. Disfruto muchísimo de mi maravillosa familia y me encanta cocinar.
7. Para terminar, ¿Qué consejo le darías a quienes sueñan con dedicarse a la investigación científica?
Siento que la investigación tiene mala fama y no debería ser así. Hay tanto de bueno en investigar y poder aportar a la sociedad!. Si bien es cierto que la vocación es necesaria y que hay muchas cosas que se pueden mejorar, como la infrafinanciación y la inestabilidad laboral. Sin embargo, yo siempre animo a mis estudiantes a que si quieren hacer investigación, que la prueben, que busquen un buen tutor y que intenten comenzar estudiando un tema que les apasione. El mundo necesita investigadores que deseen avanzar en el conocimiento para construir una sociedad mejor. Vocación, ilusión y esfuerzo. En investigación no siempre obtienes resultados positivos, pero nuestro trabajo es probar hasta encontrarlo.